Historia de las casas corrales
Se tiene noticias de su existencia de las casas corrales, desde el siglo XIV, aunque con mayor precisión desde el siglo XVI. Fue en esta época su gran desarrollo en toda Andalucía, pero especialmente en Sevilla por su puerto, como entrada y salida a las indias. Casas con callejones ciegos con una sola entrada, más propiamente en el curralaz mozárabe. Estos corrales antes de ser viviendas comunes y patios de vecinos, eran casas señoriales de aquella época y que fueron abandonadas por sus propietarios. Estas construcciones fueron aprovechadas y readaptadas por familias humildes. Los corrales de vecinos nacieron como respuesta económica y cultural a una epidémica de falta de viviendas en las ciudades y pueblos andaluces.
Los corrales de vecinos paso a convertirse en la típica vivienda más representativa que correspondía “a la gente pobre”. Allí Vivían trabajadores obreros y otros muchos tenían allí su propio negocio.
Estas casas se componían en su mayoría de un gran patio interior, con una fuente o pozo ciego en el centro. Alrededor del patio salían varios corredores y cada corredor tenía multitud de puertas de habitaciones o salas que constituían las viviendas de los vecinos, las cuales podían constar de una o dos habitaciones. Estas habitaciones “vivienda “carecía de cocina, lavadero y cuarto de aseo, esta serie de servicios eran colectivos y tenían que compartir todos los vecinos por turnos.

La vida diaria, el corral de vecinos giraba en torno al patio, que era el centro neurálgico y geográfico del grupo de vecinos. En patio albergaba respuestas sociales a las necesidades de sus vecinos, siendo testigo de todo lo que en él acontecía. Todo ocurría en estos patios, festejos de bautismos, críticas, reprendas, madres, qué discutían a causa de sus hijos, cumpleaños, cruz de mayo, domingo de piñata, fiestas patronales y hasta velatorios. Siempre con las puertas de sus casas abiertas de par en par, compartían sus vidas, con sus penas y glorías.
A lo largo del siglo XXI han ido desapareciendo la gran mayoría de estas casas corrales de vecinos, principalmente motivado por la especulación inmobiliaria y por el cambio en la forma de vida, mucho de estos edificios han ido siendo desalojados, quedando la mayoría en un estado ruinoso y otros han ido siendo rehabilitados con el objetivo de convertirlo en apartamentos de estancias cortas. En la actualidad, en el casco antiguo y en el barrio de Triana, es donde sobreviven más corrales. Sin embargo, parece que los intereses económicos y el uniformismo urbanístico constructivo han decretado la muerte de los corrales sevillanos.
Casas corrales de vecinos en Sevilla
Casa corral de vecinos: Corral del conde
En la calle Santiago 27, fue una casa corral de vecinos de los más importantes de Sevilla, tiene tres alturas y cuenta con un gran patio que llego a ser escenario de corridas de toros. Se rehabilitó completamente y fue declarado monumento histórico-artístico de carácter nacional en 1980. Fue propiedad del Conde-duque de olivares.
Casa corral de vecinos: Corral del coliseo
En la calle Alcázares, 5,7 y 9. Reformado íntegramente en 1976. Esta casa corral de vecinos data del siglo XVIII, este corral era famoso porque estuvo situado uno de los teatros de comedia de la ciudad llamado “el coliseo” después de sufrir varios incendios, parte del edificio se convirtió en corral de vecinos.
Casas corrales de vecinos en Triana
Hotel Triana (Calle Clara de Jesús Montero, esquina con Manuel Arellano) es un antiguo hotel de tres plantas construido para la Exposición iberoamericana de 1929, reconvertido en casa corral de vecinos. Cuenta con tres plantas y una estructura en “u”. Pertenece al Ayuntamiento de Sevilla y durante los años 80 del pasado siglo fue objeto de una rehabilitación que tuvo como prioridad el alojamiento de vecinos tradicionales de Triana. En su patio se organizan encuentros musicales y artísticos en general. Se han venido celebrando innumerables ediciones de la Bienal de Flamenco, el Corral de Comedias y los Pregones de nuestra tradicional Vela de Santiago y Santa Ana.
Casa corral de vecinos: Corral de los Corchos
En la calle Alfarería, 138, es un extenso edificio de dos plantas y azotea construido en 1940. En el interior posee un patio con fuente central y farolas en las paredes. Se llama el corral de los corchos porque la mayoría de sus vecinos trabajaban en la fábrica de corcho que había antiguamente en la cartuja.
Casa corral de vecinos: El Corral Largo
En la calle Alfarería, 83-85-87. Su nombre proviene del patio tan largo del que presume esta edificación.
Casa corral de vecinos: La Cerca Hermosa
En la calle Alfarería, 32. Se trata de uno de los mayores corrales trianeros y más reconocidos, ya que parten del siglo XIX y principios del XX. Es un corral con edificaciones independientes entre sí de una o dos plantas. A diferencia de otros corrales, este mantiene en su mayoría a los propietarios residiendo, por lo que cuidan con mayor precisión el espacio, esto los ha llevado a ganar premios y reconocimientos.
Casa corral de vecinos: Corral de la encarnación
En la calle Pagés del corro 128. Su nombre se debe al convento sobre el que se construyó parcialmente y donde en el siglo XIX existía la capilla de la encarnación en su interior, inscrito en 1995, como lugar de interés etnológico por la Junta de Andalucía.
Casa corral de vecinos: La casa de las Flores
En la calle Castilla 16, es un auténtico corral típico trianero, con destacados retablos cerámicos y azulejos. Se construyó en 1903 y es uno de los corrales más antiguos de Sevilla. Destaca por su profunda decoración con macetas, muros, ventanas y un zaguán muy amplio, otra particularidad es que su parte trasera da al “paseo de la O”. Este corral también ha sido escenario de películas que detallan el costumbrismo sevillano.
Casa corral de vecinos: Corral de San Jorge
En la calle San Jorge 19, es un extenso corral que se edificó a principios del siglo XX y que tras su reforma en 1929 cambió su dimensión original y fue muy alterada. No obstante, es de gran belleza.
Casa corral de vecinos: La casa quemada
En la calle pureza 72, es un antiguo palacio del siglo XVII. Cuenta con vigas talladas con lacerías, con columnas de mármol y con un pozo cegado en su centro. Llegó a convertirse en patio de vecinos a lo largo de su historia. Este palacio fue fundado por el inquisidor Mayor de Torquemada, de ahí derivaría su nombre.
Casa corral de vecinos: Corral de Herrera
En la calle Pagés del corro 111, fue construida en 1909, Este decorado fiel al costumbrismo sevillano con macetas, cerámicas, candiles de forja, carteles de fiestas populares y dos retablos cerámicos que se tratan, en la plata baja Santa Rosa de Lima y nuestro señor del Gran Poder en la planta superior.


