Triana

Historia Barrio de Triana

Existen tres razones por las que se cree que este barrio se bautizó como barrio de Triana. Pues bien, algunos piensan que su origen es la evolución de “Triana”, nombre que habría recibido por haber sido fundado el asentamiento romano por el emperador Trajano. Otra de las versiones se mantiene en que es el resultado de la unión entre “Tri” (tres en latín) y “Ana” (río en celtíbero). Por último, hay quienes consideran que Triana es la evolución de “Transanmen”, esto significa “más allá del río” debido a la ubicación de este barrio, que se encuentra a la otra orilla del río Guadalquivir.

Triana comienza a formarse en la segunda mitad del siglo XII, cuando Abu Yakub Yusuf decide en 1171 construir un puente de barcas constituido por varias barcas unidas entre sí por cadenas de hierro, dejando espacio entre ellas para que circulara el agua.

Esto provocó la unión entre las dos orillas del río, ahí fue cuando Triana comenzó a tratarse como barrio. Este puente fue sustituido por el que está actualmente, el puente de Isabel II, o, comúnmente conocido.

“El Puente Triana”

Fue construido entre 1845 – 1852 por los ingenieros franceses Gustavo Steinacher y Ferdinand Bennetot, para su diseño se inspiraron en el parisino Puente del Carrousel. Este puente había sido construido en 1834. El puente de Isabel II, nos permite adentrarnos en Triana alcanzando en primer lugar la plaza del Altozano. Centro de referencia del barrio de Triana, históricamente era el punto donde los viajeros procedentes de pueblos sevillanos cercanos a la ciudad se acumulaban para cruzar a Sevilla.

Al final del puente de Triana, se encuentra la capilla del Carmen, obra del arquitecto D. Aníbal González construido en el año 1929. Al encontrarse en la entrada del barrio, esta capilla es lugar de rezo para aquellos que entraban al barrio de Triana y también para los que salían. Actualmente hay personas que mantienen la tradición y a veces puedes observar cómo al pasar por delante se santiguan

La bienvenida a Triana, la da una mujer flamenca, que representa al Arte Flamenco. Este monumento representa este arte y estilo único en este maravilloso barrio de Triana. Al entrar se encuentra, la la plaza del Altozano, situada a los pies del puente, frente al mercado de Triana, en este lugar se encuentra el antiguo Castillo de San Jorge, Actualmente en las ruinas subterráneas existe un centro museístico sobre el castillo, la Inquisición Española y sobre la represión religiosa. Donde existían cuadras, calabozos, salas de audiencia y las casas de los inquisidores.

También había una capilla llamada La cerámica de Triana, Sevilla está repleta de azulejos pintados a mano con dibujos y formas características de colores, que decoran parques, fachadas y patios. Además, este tipo de arte está tan relacionado con la ciudad que hasta los nombres de las calles están escritos con azulejos.

La calle Castilla, fue el punto inicial donde se originó el arrabal musulmán, por aquí se expandió el barrio de Triana. En el siglo XIII, este tramo inicial, se extendía a ambos lados, huertas de cultivos, así como las viviendas de los hortelanos, lo que más tarde se convirtió en la Real Fábrica de jabón llamadas «Las Reales Almonas» de origen musulmán. A lo largo de la calle nos encontraremos con la iglesia de Nuestra Señora de la O, sede de la hermandad de Nuestra Señora de la O, se trata de un templo que fue construido en 1702. En la madrugada del Viernes Santo, 9 de abril de 1830, la Hermandad de Nuestra Señora de la O hizo su estación penitencial hasta la Catedral de Sevilla, siendo la primera hermandad de Triana que cruzó el río Guadalquivir, usando para ello el antiguo Puente de Barcas. Sus imágenes son Jesús Nazareno que fue tallado por el imaginero D. Pedro Roldán en 1685, pero que tras la guerra civil tuvo que ser recompuesta por el imaginero D. Castillo Lastrucci en 1937 y restaurada más tarde en 1993. De este cristo cabe destacar su cruz de Carey y Plata del siglo XVIII. María Santísima de la O es la segunda imagen de esta Hermandad, fue destruida durante la guerra civil por lo que tuvo que ser sustituida por la de D. Castillo Lastrucci en 1937.

Frente al puente de Triana, comienza la calle peatonal San Jacinto, esta era la antigua vía de comunicación de Sevilla con el Aljarafe. En esta calle se encuentra la Iglesia de San Jacinto, elaborada por Matías de Figueroa, esta pertenece al antiguo convento de San Jacinto, construido en 1676 para la Orden de los Dominicos. Cabe destacar que ahí estuvo la primera factoría de aviones de combate de Sevilla, la prestigiosa fábrica de cerámica de Manuel Ramos Rejano y el Dispensario de la Cruz Roja.

Imagen 1: operarios en la fachada de la portada de la antigua fábrica de aviones «La Hispano-Aviación», en la calle San Jacinto. Imagen 2: Interior de la fábrica.

Iglesia de Santa Ana (La Catedral de Triana)

Cerca encontramos la calle Pureza, donde se encuentra la iglesia de Santa Ana, la cual se comenzó a construir en el 1266, esta es de estilo gótico-mudéjar, es la Iglesia más antigua de Sevilla. Fue fundada por el rey Alfonso X, «El Sabio», el motivo fue, que la virgen le curo una enfermedad que padecía en los ojos. Según reza en la inscripción de uno de sus muros. Mediante la intervención milagrosa de Santa Ana. Esta iglesia es tan importante en Triana que la llaman “Catedral de Triana».

En la misma calle se encuentra la Capilla de los Marineros, fue construida en el siglo XX, y constituye actualmente la sede de la Hermandad de la Esperanza de Triana. Esta Virgen es llamada por los sevillanos «La Trianera», tiene devoción y arraigo siendo una de las más famosas de la ciudad. Las imágenes de esta Hermandad son el Santísimo de las Tres Caídas, está atribuido a Marcos Cabrera entre el 1608 – 1630, aunque ha sido restaurado en varias ocasiones por distintos escultores, que le han realizado grandes cambios como la sustitución del pelo natural, por uno hecho de pasta o la realización de un nuevo cuerpo.

Otra de las calles más famosas de este barrio es la calle Betis, nombre que hace referencia a la denominación latina del río Guadalquivir, en la calle se encuentra la Casa de la Columnas, edificio creado en 1780, en el lugar que ocupó la antigua Universidad de Mareantes, esta se encargaba de la formación de los marineros para las tripulaciones que partían hacía América durante los siglos XVI y XVII, el inmueble ocupa dos plantas y se estructura alrededor de dos patios. Presenta dos fachadas, una principal, de carácter neoclásico con grandes columnas toscanas, a la calle Pureza, y otra de carácter secundario a la calle Betis. Durante un tiempo se convirtió en patio de vecinos, pero actualmente pertenece al ayuntamiento, que ha hecho de este edificio un centro cívico municipal “centro cívico Las Columnas».

Pintura: Corrales y patios de vecinos de Triana

En Triana también se encuentran varias viviendas típicas sevillanas, llamadas casas corrales de vecinos. Estas viviendas hoy en día, son muy pocas las que se conservan, pero aún tenemos el privilegio de poder contemplarlas.  Puede ampliar la información sobre los corrales de vecinos, en un post disponible en nuestro blog.

Costumbres y tradiciones de Triana

Cabalgatas de los Reyes Magos

Triana, además, tiene sus propias carrozas que desfilan al día siguiente de las de Sevilla. La tradición parte en Sevilla desde el 1918, actualmente consta de un desfile de carrozas con niños disfrazados de personajes de dibujos animados y cuentos infantiles que reparten caramelos, chucherías y juguetes por las calles a los niños y mayores, además, van acompañados de bandas de músicas y beduinos que animan, bailan, cantan y reparten caramelos y chucherías a pie de calle.

Velá de Santa Ana

La velá de Triana en honor a Santa Ana, es la fiesta más antigua de Sevilla. Tuvo su origen en el siglo XIII cuando los vecinos de Triana y de Sevilla, que se acercaban a la iglesia para velar a la virgen durante la noche, en vísperas del 26 de julio. Aunque al inicio era de carácter religioso Con el paso de los años se convirtió en un carácter más popular, acompañándose de bailes y cantes en las puertas de algunas casas. La velá se vivía en el templo, en sus alrededores, y sobre todo en el río. De hecho, durante siglos, el Guadalquivir fue el escenario donde se desarrollaron las principales actividades de la velá. Más tarde se fueron montando entre 15 o 20 casetas entorno a la calle Betis y espectáculos en la Plaza del Altozano y la llamada “cucaña” en la que los jóvenes tienen que desafiar a un resbaladizo mástil de madera, para alcanzar el banderín que se encuentra al final de este.

Personajes históricos de Triana

Santa Justa y Santa Rufina, eran dos hermanas que nacieron en el siglo III, en los años 268 y 270 respectivamente, concretamente en el barrio de Triana. Estas hermanas se dedicaban a la alfarería, además, eran muy generosas, cuando sus vecinos necesitaban ayuda recurrían a ellas. En aquella época la ciudad se encontraba bajo dominio romano y las hermanas pertenecían a la religión del cristianismo, por lo que el día de la fiesta de Venus, las hermanas se negaron a contribuir con el festejo, los espectadores situados a las puertas de su casa entraron en ella y rompieron sus vasijas, las hermanas en respuesta a ese acto rompieron la estatua de Venus. Por ello, estas hermanas fueron encarceladas y torturadas hasta morir. El Obispo Sabino, recogió los cuerpos de ambas para darle cristiana sepultura. La veneración a estas hermanas fue tan enorme por parte de los cristianos que fueron nombradas patronas de Sevilla y de alfareros y cacharreros. Su fiesta litúrgica se celebra en la Catedral cada 17 de Julio.

«Rodrigo de Triana» (1469). Fue un marinero español de finales del siglo XV, marinero español acompañante de Cristóbal Colón en su primer viaje del descubrimiento de las Américas. Según la historiografía, fue el vigía que avisó del nuevo mundo gritando ¡tierra! Este marinero ilustre tiene una estatua dedicada a él en la calle Pagés del Corro, en Triana.

Toreros del barrio de Triana

«El Pulga de Triana» (1871) Fue banderillero, a punto de alcanzar la fama y ver cumplidos su deseo de convertirse en Torero.

«Padilla» (1872). Poco se sabe de este torero, que desde muy joven se marchó para México.

«Quinito» (1873) Fue banderillero, tras la confirmación alejado de las corridas madrileñas, trabajo en Portugal, Francia y México, donde obtuvo grandes éxitos.

«Antonio Montes Vico» (1876). No fue muy conocido en España, pero triunfo en México. Fue todo un referente para Juan Belmonte. Se da la peculiaridad de que tenía una gran sordera lo que le alejaba de cualquier distracción del público y aumentaba su gran concentración en la lidia.

«Juan Belmonte» (1892) Aunque nació en la calle Feria, se mudó a temprana edad al barrio de Triana, por lo que él se consideraba trianero. Fue el torero más popular de la historia logrando revolucionar la tauromaquia poniendo en práctica las tres formas de la faena: parar, templar y mandar. También fue un torero peculiar ya que era un lector empedernido, por lo que su inteligencia y magnífica personalidad le permitió relacionarse con los miembros de la alta sociedad y cultura. Esto, ningún torero anteriormente lo habría conseguido y posteriormente prácticamente tampoco. Le bautizaron como el “Pasmo de Triana”, esto surge debido a la impresión que causó Belmonte como hemos citado anteriormente y “de Triana” porque era de ahí.

«Maera»  Manuel Garcia López. Una de las grandes figuras del toreo Sevillano. Murió en 1924. En recuerdo existe una plaza en su casa natal de la calle Betis nº 14.

«Gitanillo de Triana» (1903) Francisco Vega de los Reyes, o Curro puya, como también se le llamaba. El poeta de la Lidia, Gitanillo de Triana, fue considerado un torero fino de perfil muy estilizado. Maestro de la verónica y media verónica. Si hermano Rafael. también se dedicó al toreo y adoptó el apodo de Gitanillo de Triana.

«Cagancho» Joaquín Rodríguez Ortega (1907). Poco o nada se sabe de este torero, que siendo muy joven se marchó a México.

«EL Andaluz» (1919). Tuvo una brillante carrera taurina manteniéndose durante siete años consecutivo en lo alto del escalafón de los Toreros. No existe ningún recuerdo o placa.

«Chicuelo» (1902) El inventor de la chicuelina. Tanto el cómo su padre Manuel Jiménez Vera Chicuelo tiene un azulejo en su casa natal de la calle Betis Nº 30. Aunque a los 40 días de nacer, su familia se traslado al Barrio de la Macarena.

Tesoros del Flamenco antiguo

Este género musical español data del siglo XVIII, existen controversias sobre el origen de este, ya que no se puede comprobar de forma histórica su procedencia, aunque después de años de historia se habla de que tuvo su origen en Andalucía debido a la notable presencia del pueblo gitano en las distintas provincias del sur de España. Triana, es considerada como cuna del flamenco ya que en este barrio han nacido grandes artistas y maestros del flamenco reconocidos a nivel mundial. Además, cuenta con un cante y baile propio conocido como, la Soleá, Martinete, Seguiriya, cante de fragua caracterizado por un espacial arcaísmo.

En la parte de Triana conocida en la época como «El Zurraque», se fue creando formas especiales de hacer determinados cantes. Triana es una referencia del cante de fragua, considerado el mejor martinetero de todos los tiempos. Los cantaores trianeros no eran muy partidarios de cantar en cafés, aunque hubo quienes lo hicieron. Eran herreros, cerrajeros, alfareros, areneros, tablajeros, zapateros, hortelanos o marineros, que cantaban solo en fiestas familiares o en las tabernas del barrio para aliviar sus penas o airear sus dichas. El flamenco nació de pequeñas reuniones entre amigos y familiares, convirtiéndose en carácter público con los años y a través de algunos cantaores, que través de su representación en teatros, bares y fiestas privadas. Los cultivadores de estas formas especiales de hacer los cantes en Triana fueron los alfareros de Triana, que median los tercios a su manera, sin guitarra y solo marcando el compás con los nudillos en la mesa y la barra del bar.

Las letras de soleares se han cantado por varios estilos diferentes, y cada uno de los artistas, lo han hecho a su manera. Emilio Abadía, un gran cantaor, hacia un cante grande de soleá «p’arriba» otros cantaores lo hacían tirado «p’abajo» de cante corto, aunque la soleá de Triana, la cantaban por escalafón. Para que la gente comprendiera el cante trianero, cantaban los versos de tres o cuatro letras seguidas, entrar por la soleá corta para templarse, la soleá grande o macho y, después, el cambio por soleá, igual que en la seguiriya. El palo más fuerte de Triana ha sido la soleá. La mayoría de los cantaores trianeros pertenecían al gremio de la alfarería, de ahí que se llamase a este cante soleá alfarera. Era un cante muy señorial, muy meloso, por eso ha quedado la soleá del Zurraque por encima de la soleá gitana o flamenca. La diferencia estriba en que en el Zurraque se ha hecho la soleá mucho más corta, mientras que de allí ha nacido el martinete y se ha cantado mejor la seguiriya.

Para hacerse una idea y recuperar la memoria más reciente de una Triana, que ya ha desaparecido, por su manera de cantar y de bailar, absolutamente original y pura. Gracias a «Gloria. Filigrana» que se le ocurrió reunirlos a todos y hacer una fiesta de despedida en el teatro Lope de Vega en el año 1983. «Triana Pura» Hoy en día, se puede seguir disfrutando aquel acto de generosidad por parte de estos grandes del flamenco, que se reunieron para ofrecer al mundo y compartir con todos nosotros, su «ultima fiesta».

«La Triana del Zurraque«

Francisco «La Perla» (1833). Creador de dos importantes estilos seguiriyas. Fue un importante cantaor dentro del ambiente gaditano y madrileño. Aunque nació en Sevilla, se formó en Cádiz, de donde procedía mayor parte de su linaje.

«Manuel Cagancho» (1846) La familia de los Cagancho fue la universidad de los cantes gitanos de Triana. Forma parte de la revolución de los cantes Trianeros. Considerado uno de los más importantes cantaores de la época.

«Ramón El Ollero» (1854) destacó no solo por cantar bien las soleares alfareras, las seguiriyas o las Malagueñas, sino por saber mucho sobre el cante jondo. Considerado como uno de los mejores soleareros no gitano, que tenía una fuerza fenomenal y de voz muy potente que hacía los cantes muy ligados, de un tirón. El cante del Zurraque es melismático, señorial, muy libre de marca, sin la jondura de otros estilos de soleares, pero muy emotivas y sentimentales.

«Juan el Pelao» (1856) Considerado el rey de los martinetes y hermano José, ambos herreros de Triana y buenos martineteros. Creció en la fragua familiar y se hizo cantaor escuchando a todos los cantaores gitanos de la Cava Nueva, hoy Calle Pagés del Corro y calle San Juan, en las tabernas como las de El Arquillo y Casa Rufina de la época.

«Pepe el de la Matrona» (1887) Se le considera un destacado artista de la edad de oro del flamenco, dotado de un vasto conocimiento enciclopédico de los diferentes palos. Destacó por la pureza de su estilo tradicional siendo considerado por los aficionados como una fuente en la que aprender los auténticos cantes.

«Emilio Abadía» (1903)

«Rosalía de Triana» (1905) A instancias de Antonio Mairena grabó para la Antología del cante flamenco y Cante Gitano, editada por Columbia en 1959. Fue una cantaora que acompaño a grandes figuras del cante durante su carrera, dedicándose casi exclusivamente a cantar en fiestas privadas. Los pocos y únicos cantes de que consta su discografía, son los que grabo con Antonio Mairena.

«Manolo Oliver» o «Oliver de Triana» (1906). Conductor de profesión por aquel entonces y cantaor de vocación. Era un diccionario abierto del cante trianero, al que iba acumulando léxicos a través de sus propias vivencias cantaoras, y uno de los contertulios mas asiduos de la peña «La Soleá de Triana».

«El Tragapanes» (1909) José Rodríguez Lara, de los últimos de la saga de «Los Cagancho». Fue un cantaor, entroncado con las grandes familias cantaoras y toreras de Triana. Nieto del cantaor Manuel Cagancho. Una vez jubilado y gracias a la visibilidad que alcanzó con Triana Pura, con una pequeña gira posterior que hizo con Ortiz Nuevo consiguió recuperar parte de un legado que él entendía como muy familiar. Es una figura que al escucharlo y verlo te hace entender que el arte tiene que ver con la posibilidad de descubrir algo nuevo en aquello que se supone que es lo mismo, en aquello que se supone que es lo antiguo.»Tragapanes» es un buen ejemplo de cómo en los barrios, a pesar de todo el dolor, se puede también construir belleza, esperanza y memoria al génesis del Flamenco más puro de Triana.

«Joaquinito Ballesteros» (1915).

«El Arenero» Antonio González Garzón (1925). Realizo junto al Teta y Márquez el Zapatero, un disco de larga duración, dedicado a los cantes del Zurraque, lugar donde trabajaron siempre los alfareros de Triana. El Arenero además de destacar en sus cantes por Solea, se destaca por sus cantes por Seguiriya y por Martinetes.

«El niño Segundo» (1930).  Pepe Segundo, fue uno de los mejores cantaores de la generación joven de entonces. Figuraba en carteles como “el intérprete más joven del cante grande”, que abandonó el famoso barrio en busca de salida para su arte. Los veteranos todavía hablan de Casa Segundo, la taberna que el padre de Pepe, Segundo Muñagorri Lama, abrió en la planta baja de la vivienda familiar en la calle Alfarería, número 85, donde nació Pepe. Segundo fue gran aficionado al flamenco y recibió gustosamente a los cantaores míticos de Triana como Emilio Abadía, Oliver de Triana, Domingo el Alfarero, Manolito el Pintor, El Teoro y Antonio y Joaquín Ballesteros, entre otros. Desde sus primeros años, mientras preparaba tapas o fregaba vasos, el joven Pepe escuchaba los mejores cantaores de Triana.

«Naranjito de Triana» (1933) Conoció las dos vertientes del cante trianero, la de la cava de los gitanos y la paya del Zurraque, o de los alfareros. Fue un cantaor serio, y destacó por su preocupación por conocer a fondo los estilos flamencos, ha sido uno de los más completos de los tiempos modernos, con multitud de premios.

«Paco Taranto» (1940) Francisco Álvarez Martín. Nacido en el barrio del Zurraque de Triana. Con un ramillete de estilos trianeros, donde los cantes del Zurraque en el recuerdo a Joaquín Ballesteros, El Sordillo, El Quino, El Portugués, Antonio el Arenero, Oliver, El Pinea y un sinfín de cantaores que estuvieron presentes en las soleares de Paco Taranto que junto a Márquez el Zapatero son los dos últimos bastiones de esa gran generación de cantaores que conservan en su memoria mucho de los estilos trianeros que se han transmitido y conservado a las nuevas generaciones. El polo, cante que se prodiga poco en la actualidad, fue otro de los estilos interpretados por Paco Taranto. Clara influencia en la interpretación de este primitivo palo de los cantes de Enrique Ortega, que recreó un estilo de soleá utilizada por muchos cantaores para rematar el cante del polo y la caña.

«Lole Montoya» Dolores Montoya Rodríguez (1954). Hija de Antonia apodada “La Negra” bailaora y cantaora muy reconocida ya que canta también en árabe. Lole es, cantaora y bailaora. Formó un dúo con el guitarrista Manuel Molina y con quien tuvo una hija, Alba Molina, también cantaora. Esta pareja realizó numerosos trabajos discográficos durante más de veinte años. Son artistas muy reconocidos debido a la nueva creación que hicieron del flamenco.

En 2010 el flamenco fue proclamado por la Unesco Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Imagen Pintura Portada: Torero, gitana y cañas de manzanilla en ‘A orillas del Guadalquivir’, de Gonzalo Bilbao.

Fotos de la Triana más pura:

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